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  • La Buhardilla

La importancia del juego libre

Por Aurora León

 

Durante los primeros años de vida el juego es una actividad primordial en nuestros pequeños ya que, además de ser placentero, es el motor del desarrollo y aprendizaje. Como decía Francesco Tonucci: “Todos los aprendizajes más importantes de la vida, se hacen jugando”.


Aunque todos los tipos de juegos aportan un sinfín de beneficios, en esta entrada nos centraremos en el juego libre, el cual consiste en que los pequeños se desplacen libremente por el espacio, jugando y manipulando de forma instintiva y autónoma el material y los objetos que tengan a su alcance. En dicho juego es el niño quien decide a qué jugar, de qué forma y con quién, actuando según su iniciativa y curiosidad.



El juego libre es de vital importancia en la infancia, pues a través de él los niños y niñas son partícipes y protagonistas de su propio aprendizaje. Además, dicho juego favorece la construcción y el desarrollo de las capacidades intelectual, social, motora y afectiva-emocional:

  • Intelectual, desarrollando la creatividad e imaginación, estructurando el pensamiento y adquiriendo nuevos conceptos, al mismo tiempo que ponemos en práctica conocimientos ya adquiridos.

  • Social, entrando en contacto tanto con el entorno que les rodea como con otras personas. En el caso de realizar juegos colectivos, los niños y niñas aprenden a cooperar, respetar, negociar, compartir, etc., conociendo así sus habilidades sociales.

  • Motora, pues jugando se potencia y estimula el desarrollo psicomotriz, trabajando el equilibrio corporal y la coordinación de los movimientos.

  • Afectiva-emocional, ya que a través del juego libre los niños ponen en práctica sus emociones, expresan sus sentimientos y deseos, trabajan la resolución de conflictos, imitan el comportamiento de los adultos y desarrollan la empatía.


Los niños y niñas desarrollan este juego de forma libre y espontánea, sin normas predefinidas ni límite. No obstante, aunque los adultos no deben intervenir, sí que somos los responsables de ofrecerles un espacio idóneo que potencie el juego, poniendo a su disposición materiales y juguetes adecuados. Para ello, es necesario que el espacio sea seguro y libre de obstáculos con el fin de evitar accidentes y, en relación al material, es aconsejable que sean poco elaborados y no presenten un uso claro a simple vista, de forma que los niños y niñas puedan darle diferentes usos según su imaginación y creatividad.


Por otro lado, una vez que los niños juegan libremente, el adulto debe limitarse a observar, pues a través de la observación podemos captar conceptos y habilidades que desconocíamos del niño, según el uso que le da a los objetos o su forma de ver la realidad. Además, también observaremos los gustos y las preferencias del mismo, por lo que podemos modificar espacios y materiales según el entusiasmo e interés que muestren los pequeños.


En definitiva, el juego libre es un instrumento completo e imprescindible, ya que además favorecer a nuestros pequeños mediante el juego libre y natural, también permite a los adultos conocer más a sus hijos.

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